Nos pasamos la vida de puente en puente.
Parece que cada paso que damos es para preparanos para el siguiente nivel, para superar la siguiente etapa.
Jugar, afeitarse, explorar, trabajar… todo parece pasar en cámara rápida hasta que,
de golpe, nuestro reflejo no quiere levantarse de la cama.
Nuestro reflejo ni nos reconoce.
Por eso existen los “puentes”, breves paréntesis de descanso en el que podemos recordarle a nuestro reflejo que no le hemos olvidado, que podemos recuperar nuestros juegos de niños y que la vida no nos debe pasar por delante demasiado rápido.
Espero que todos hayáis disfrutado de vuestro puente y que recordéis que lo que se recuerda de la vida no es el haber llegado al último puente, sinó el cómo se ha llegado.
Se me ha olvidado hablar de los puentes más importantes que existen! Los puentes de guitarra! Qué haríamos sin un poderoso riff para despertarse por la mañana?
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